
En los últimos días, especialistas en economía sugirieron al Gobierno nacional explorar el uso de recursos del Fondo de Garantía y Sustentabilidad (FGS) de la ANSES como uno de los mecanismos para reactivar sectores clave de la economía, con especial énfasis en la construcción, un área que genera empleo y tiene fuerte impacto en el resto de la actividad.
El FGS administra actualmente activos por alrededor de 70.000 millones de dólares. Según datos disponibles, su valor se duplicó entre 2024 y 2026, impulsado principalmente por la suba de bonos y acciones. En la actualidad, cerca del 70% de su cartera está compuesto por títulos y letras del Tesoro, un 17% por acciones y el resto en plazos fijos. El Fondo incrementó su participación accionaria en varias empresas, convirtiéndose en accionista minoritario relevante en entidades como Banco Macro, Edenor, Ternium y TGS.
Martín Redrado, ex presidente del Banco Central (foto inferior), señaló la importancia de movilizar estos recursos. En declaraciones recientes expresó: “Hay un stock ahí de unos 70.000 millones de dólares, que incluye bonos, acciones y otras inversiones, y creo que habría que movilizar esa plata, buscar en forma creativa, a lo mejor con la ayuda de organismos internacionales, para impulsar a un sector que para mí es el que puede darte vuelta la economía hoy, que genera mucho empleo y derrama mucho, que es la construcción”.

Redrado agregó que la Argentina carece de un sistema financiero capaz de sostener crédito a largo plazo: “La clase media queda fuera del mercado y el acceso a la vivienda requiere préstamos en pesos, a 20 o 30 años y hoy eso prácticamente no existe”. Propuso utilizar el FGS para financiar créditos hipotecarios, desendeudar a las pequeñas y medianas empresas y reducir la morosidad, siempre bajo reglas claras y previsibilidad.
Por su parte, Miguel Kiguel, ex secretario de Finanzas, también recomendó reorientar recursos del FGS hacia el financiamiento productivo, especialmente en construcción. Indicó que el Fondo podría servir “para financiar al sector privado, o usarlo como un organismo que compra hipotecas que emiten los bancos y de esa forma facilita que se desarrolle el crédito hipotecario, o se podría usar para financiar obra pública, por ahí junto con las provincias”.
Ambos economistas coincidieron en la necesidad de mantener la baja de tasas de interés observada en lo que va del año. Redrado además sugirió complementar estas medidas con un régimen de incentivos específico para la construcción, similar al RIGI, al que denominó “RICO” (Régimen de Incentivo para la Construcción), que permita diferir el pago de IVA hasta el inicio de los rendimientos de los proyectos.
En estudio
El artículo 74 de la Ley 24.241 establece los activos y proyectos en los que puede invertir el FGS, con topes específicos por tipo de instrumento y la condición de que el 75% de los fondos se invierta en Argentina para promover el desarrollo. Desde la asunción del actual Gobierno se derogaron mediante DNU los incisos que habilitaban créditos directos a beneficiarios, modificando la operatoria previa del Fondo.
Fuentes cercanas al equipo económico indicaron al portal IPorfesional que el ministro de Economía, Luis Caputo, analiza diversas alternativas para reactivar la economía en los próximos meses, entre ellas el aprovechamiento de parte de los recursos del FGS para créditos a PyMEs y financiamiento en construcción. La decisión operativa sobre la administración del Fondo se encuentra en estudio, con posibles participaciones del Ministerio de Economía, Jefatura de Gabinete, Banco Nación o Banco de Inversión y Crecimiento (BICE).
De esta manera, el debate se centra en cómo canalizar los recursos acumulados del FGS hacia la economía real sin comprometer su sustentabilidad ni generar déficit fiscal.